TOMO IV - Poema 4: AMOR DE ASIENTO TRASERO

A su llamado
Respondió mi búsqueda
Y el mundo fue testigo
De cómo cruzábamos miradas.

De cómo nuestros cuerpos
Se trataron con respetuoso magnetismo.

De cómo olía aquella tentación.

De cómo fuimos
Embriagados de felicidad.

De cuanta sed de amor
Saciada entre canciones.

Cuantas emociones
En solo una noche.

Duraría años describiéndolo.

Pero al menos quiero constar
Que sentados en aquel asiento trasero.

Nos apartamos de este mundo
Al nuestras miradas
Revelar nuestros deseos.

Y que entonces
Unidos en un tímido beso
Callamos el universo.

No, así no dijiste…
Es así que quiero.

Y nos comimos las bocas
Todo el camino.

Fue aquella noche
Que volví a nacer
En aquel amor
En aquel beso
De asiento trasero.
 
--Jaime L. Taveras©

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