Poema: Mi ejecución

Mi ejecutora
Prefirió ser el martirio que corroe mi alma,
La calamidad de mi corazón.

Hacerme esclavo de sus juegos…
Atormentarme al seducirme,
Y martirizarme al conquistarme.

Me juzgó y sentenció
Por todos los pecados del hombre.

Irónicamente… solo por pretenderla,
Por ser un necio y enamorarme.

Fue…
Tan terrible la tortura,
Que ya no tenía caso suplicarle.

Con cada golpe,
Quiso azotar mi existencia
Y hacer de este amor mi desgracia.

Hasta que su crueldad lo consiguió.

Hasta dejarme perdido
En esta sed de pasión…
Con esta hambre de amor.

Hasta que pudo convertirse
En esta terrible adicción.

Y como si fuera poco,
Como única pena…
A amarle eternamente me condenó.

Ahora,
Solo me queda…
Dejar mis huellas,
Ésta bitácora
A la luz del sol, de la luna y las estrellas
Abierta al frio de la lluvia y el viento
En una ventana que nunca tocará
Ni con el descuido de una mirada.

--Jaime L. Tavera

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